mercredi 19 août 2009

El rehén de tus ojos


Soy el rehén de tus ojos,

Si me embriagas con tus labios,

Si me atraigas el placer de tu ser.

Soy esclavo bajo tus pies,

Si me prestases tu perfil voluptuoso,

Si me dejases oler tu aliento jugoso,

Si me clavases en tu pecho.

Solo contigo quiero vivir,

Solo en ti puedo confiar,

Eres tú solo mi objetivo y voluntad.

Sobre tu pecho sonríe el sol,

Sobre tu piel se abre mi cielo.

Mirando tan profundo mis ojos,

Te das cuenta que solo tus manos suaves,

Me hacen sentir seguro,

Te das cuenta que solo tus ojos negros,

Me calman el dolor,

Te das cuenta que no puedo resistir ante,

Tu cuerpo brillante,

Ni ante tan olor emocionante.

Quiero que me jures,

Que nunca juegues con mi vida,

Que nunca rompes mi corazón,

Que el amor sea guerra sin paz,

Que me alegres con tu encanto,

Que me plantes dentro tu pulmón,

Que me ahogues en el fundo de tu ser,

Que me embriagues con tus labios,

Que quedes a mi lado,

Como un ángel guardián,

Que me rodees el cuello,

Como un collar,

Que me quieras hasta morir,

Que siempre seas fiel,

Solo de mi te preocupes y dediques,

Hasta que mis susurros de amor se apaguen.

¡Enséñame!


Ya no me importa nada,

Ni lo que crean de nosotros.

Hoy me desnudo por ti,

Me sacrificaré por ti.

¡Sé que te necesito!

Que la vida sin ti,

Que caminar sin ti,

Es mi gran sentencia.

Aunque me cueste más,

Mis órganos llevan tu nombre.

Te quiero tanto,

¡Enséñame cómo arrancar tu amor,

Desde mis entrañas profundas!

¡Enséñame cómo el corazón se suicida!

¡Enséñame cómo convencer,

Mis labios que no soportan,

Que la miel de tu boca!

¡Enséñame cómo las lágrimas mueren!

¡Enséñame cómo eludirme,

De sentir tu olor voluptuoso!

¡Enséñame cómo borrarte de mis memorias!

¡Enséñame cómo cortar mis venas,

Que llevan tu nombre...!

Sultana mía


Baila castaña mía,

Como ninguna,

Moviendo tu cadera,

Baila sultana mía,

Bajo las estrellas y la luna.

Desnúdate sobre la arena,

Baila y canta hasta la madrugada.

Brisa del mar, flor de pétalo gris,

La magia de tus ojos me controla,

La música que suena,

Desde tu corazón me arrastra,

Por debajo de tu cintura.

Inyéctame el elixir de tu encanto,

Báilame suavemente,

Y lame la miel de mi boca.

No me dejes, no me traiciones,

Así que échate a mi lado,

Y báilame suavemente.

Bajo un aire tan tropical,

Dibujamos con la luz de la aurora,

Con los hilos del sol primaveral,

Un universo inmaculado,

De ternura y amor perpetuo,

Aislado al dolor y la oscuridad.

Bajo un aire tan tropical,

Besémonos, estropeémonos de pasión,

Gastémonos la indolencia corporal,

Hasta la agonía...

Con la flor de nuestra juventud,

Gocémonos, embriaguémonos...

Que a nuestro ritmo,

Bailémonos y hagámonos el amor,

De tanto color y sabor.

Consumamos la vida,

Con este deseo,

Que nos acaricia poco a poco...

Amor inmaculado


Oblígame, sométeme y te sigo,

espontaneiamente hasta siempre,

pintame, retratame...

Con tu amor heridor y curativo.

Obedéceme a construir un amor,

Que te pinta con mil colores,

En cada despegue, aterrizaje y impulso,

Un amor tan ajeno...

Obedéceme a construir un universo,

Que nos secuestre hasta siempre,

Donde reivindicas más daño de amor,

Donde enseñas y aprendes el deseo,

Donde ofreces y recibes la pasión.

Obedéceme a confeccionar un amor,

Que crece sólo con nuestros ritos.

Un amor exótico,

Donde hunden las derrotas,

Donde renacen las victorias,

Donde la dulzura se derrite con el machismo.

Obedéceme a dibujar un universo,

Que nos secuestre hasta siempre,

Con tu amor heridor y curativo.

Se fue por el aire...


Se fue por el aire,

Se fue donde no hay nadie,

La niña de mis sueños...

Se arrastraba sobre mi pecho,

Como la hoja del otoño.

Me ponía entre sus brazos,

Como una guitarra.

Me arroparía su ser,

Cuando algo fuese mal.

Me regaría con su zumo femenino,

Cuando mi cuerpo se apagara.

Me devolvería alegre,

Cuando su perfume invadiera mi alma cristalizado.

Por su piel se extendería la fertilidad,

La oscuridad se despertaba,

Mientras bostezó su cara lunaria,

Sobre su pecho alechugado sonreía el sol.

Se fue por el aire,

Se fue donde no hay nadie.

Ponía mi cuerpo como un caballete,

Dibujando con sus dedos,

Su personalidad sobre el tul de mi piel,

Desbrozando la inquietud de mi cara,

Sembrando la felicidad,

Regando la pasión en mi alma,

Resucitando la flor del pubis.

Se fue por el aire,

Se fue donde no hay nadie,

La que nunca he visto.

La sirena verde


Marchito,triste...

Me paseo por la noche,

Acariciando la arena,

Súbito emerge una sirena de color verde,

Bailando la rumba,

Canta pidiendome,

Traerla mi encanto humano,

Mojarla con mi sudor,

Pintarla con el rojo del amanecer...

Así dando amor con ella,

Hasta la madrugada,

Tomando la mano me lleva,

Persiguiendo un reflejo,

Que brilla desde lejos,

Un reflejo multicolor,

Donde me quema besándome,

Hasta otra cita anónima...

Te echo de menos


La oscuridad me despierta,

Los recuerdos cuelan como una red fluvial,

El perfil de tus manos apenas perceptible,

Latido fuerte por el corazón,

Tras una mágica noche.

Te echo de menos,

Todo de ti lo echo de menos,

Tu manera de dar el amor,

Como la lluvia sobre el paisaje.

Tu manera de sonreír,

Como se levanta el sol.

Todo de ti lo echo de menos,

Incluso esta laguna gris,

Donde han sido,

Tantos conciertos agradables,

Orquestados por un coro de aves,

Por tus latidos lentos,

Y tus perfumadas canciones.

Donde me habías enganchado,

Derretido y delirado,

Con aquellas lunarias noches,

Románticas y largas de besos.

Donde me habías cautivado,

Enseñándome, haciéndome el amor

De tanto color y sabor.

Donde me habías remediado,

Con tus riquísimos labios.

Te echo de menos,

Todo de ti lo echo de menos...