Se fue por el aire,
Se fue donde no hay nadie,
La niña de mis sueños...
Se arrastraba sobre mi pecho,
Como la hoja del otoño.
Me ponía entre sus brazos,
Como una guitarra.
Me arroparía su ser,
Cuando algo fuese mal.
Me regaría con su zumo femenino,
Cuando mi cuerpo se apagara.
Me devolvería alegre,
Cuando su perfume invadiera mi alma cristalizado.
Por su piel se extendería la fertilidad,
La oscuridad se despertaba,
Mientras bostezó su cara lunaria,
Sobre su pecho alechugado sonreía el sol.
Se fue por el aire,
Se fue donde no hay nadie.
Ponía mi cuerpo como un caballete,
Dibujando con sus dedos,
Su personalidad sobre el tul de mi piel,
Desbrozando la inquietud de mi cara,
Sembrando la felicidad,
Regando la pasión en mi alma,
Resucitando la flor del pubis.
Se fue por el aire,
Se fue donde no hay nadie,
La que nunca he visto.
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